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miércoles, 2 de marzo de 2011

Sin que me falten alas



Un grito en el silencio me obliga a callar
Las notas que se escapan por entre mis labios ciegos
han de volver cargadas, con sus brazos llenos,
entintados de un azul grave y decidido,
cada una con su moraleja bajo el brazo,
con su sonrisa cínica y orgásmica;
con la certeza extraña
de haber crecido
dos moléculas, tres centímetros 
y cuarenta mundos lejos de ti.

Sin que me falten alas, brillo;
Y la luz me ensancha y me anochece,
navego en la angostura del iris
de donde todo se irguió.

Y soy sol en la sinonimia de tu memoria,  
sin que me falten alas.

jueves, 6 de enero de 2011

De cuando en vez Isadora



Acurrucada y apiñada en un cascarón de nuez floreces como aurora con notas tibias de soledad. Tus hojas se mueven Isadora, revolotean pestañando el polvo de estrellas a tu alrededor. Me abrazas con tus retoños de ojos, eclipsados por la fragua del día y continuas sembrando suspiros en las corrientes mas cercanas de luz.

Isadora, te recuerdo cuando aún volabas, cuando dejabas rastros de cometas con tus alas arbóreas. Hoy en día te asomas sin pena cada noche por mi garganta acurrucándote mas en tu cascarón de fé, bebiéndo de mis labios el último beso del día.

De cuando en vez en tu honor siembro caricias en gotas sobre el vientre maduro de mi consciencia. De cuando en vez veo mi senda doblarse a tu lado. De cuando en vez he ser aroma para tu cansado firmamento y aflorarte como estrella de fuego que eres.

De vez en cuando sueño que te encuentras y de cuando en vez, no.

martes, 9 de noviembre de 2010

Liberación




El sabor de mi palabra desnuda sobre tu lengua
te habla de atardeceres que parten en dos tu cinismo,
es grieta de humanidad en tu teatro de mascaras,
gotas de lodo hirviendo
que forman ríos en tu espalda callosa
en la mentira que forjas como joroba de vicio.

Mi palabra no es vestido ni tragedia,
No son cuentos ni memorias,
Ni consuelo para el inconforme.
 

Si explosiones!

Si histrionismo!

Si libertad!

 


Se sumerge y copula

Hasta emerger imponente a los sentidos
La efervecencia de su ardor.
Son 20 piezas de nervio en el arca sin puertas
Mi palabra busca pozos con huecos de lumbre
Y les teje Senderos de piel .

Mi palabra es espejo
Y reflejo a su vez.



lunes, 8 de noviembre de 2010

Gotas de Luna


Te bebiste hasta la última gota de mi piel hasta derramarme en tus labios. Y con los ojos en el vacio suspiraste una vez, honda y precisa. Mi sabor inundo tu corriente sanguínea hasta dilatar los vasos en tu cara, enrojeciste y sonreíste en asombro. “Incluso cuando pierdo, no me he dejado vencer” escuchaste en tu mente mientras contemplabas mi vehículo terrenal, emblanquecido por la excedencia de entrega, languideciendo al compás de los segundos que marchaban militarmente. Tus lágrimas diluyendo la riviera roja y tu corazón, un puño alzado.
Sobre la mano una espina y sobre la espina…una flor.

martes, 2 de noviembre de 2010

A una mariposa blanca:)


Yo que se de mariposas semifusas o de gorriones de los bosques sin voz. Solo se de aquella blanca que algún día fuese flor.

Hace tiempo sembré un tulipán a la orilla de la osa menor. Vuelvo de cuando en vez para mirarlo y que me mire con sus pétalos de sol. Vuelvo y le cuento mis quebrantos, mis fraguas, mis faros y mi espuma de mar, ella y su abrazo lluvioso mi sonrisa dibuja para que yo pueda de nuevo soñar.

Las flores nobles no marchitan aunque se les riegue con gotas de sal. Ellas transforman lo que tocan en música, en verso, en luna, n risueñas estrellitas de locura.

Un dia el tulipán abrió sus alas de ángel y voló.

Cada año mi luna le canta,  aunque este año sea el primero de 100, cada año te diré sin falta lo mucho que te quiero mi querida Stef :)

Joyeaux Anniv Stef!

Y bueno hermanita ahi te fueron unas humildes rimas de anniversaire! Un abrazo!

lunes, 1 de noviembre de 2010

Huellas de Ceniza


Emiliano eleva sus ojos y el grisáceo cielo los atrapa.  Amodorrada entre las nubes su mirada descansa, se pierde, escapa. Su pelo como acechando su cara bloquea su escape - ya hay que cortarlo- pensó, y se paso la mano para seguir su camino visual.

De pronto le vio, justamente al bajar la mano de su cabellera. Eras tu, en tu ropaje de fuego, eras en el cielo ominoso y surreal. Emiliano se froto los ojos incrédulo de haber sentido el abrasante calor de tus alas tan cerca, tan tangible. Se olvido de la tierra que pisaban sus pies, del aroma a pino que había por la cercanía de la reserva, incluso de María que le regalaba reojos escondiditos en risas desde la otra esquina; tu fuego le había hipnotizado.
Y después de un instante, tan solo segundos, así como vino, desapareció.  Aun recuerdo tu visita, efímera y esperanzadora, continua fresca como lluvia de madrugada
.
Su boca abierta, jadeante, no se explicaba el sentimiento -eso que quema dentro- pensaba.
Sabia sin embargo que aquel era un mensaje, una reafirmacion de su camino, un consuelo en forma de flama.

Entonces Emiliano agradecido alzo de nuevo sus ojos, aspiro un buen poco de aire, los cerro y partió dejando orgulloso cenizas en cada huella.

viernes, 29 de octubre de 2010

A-MAR (La Mujer Bruma)



Perdóname amor por haber pecado, por dejarte en este inesperado pasado lleno de augurios y promesas errantes, por volver de cuando en cuando a recoger mi imagen que se fuga cada vez que extraña tu voz, por tejerte ese beso de piel en la mano derecha y pensar que el destino de dos también son dos.


Al menos eso recuerdo de la nota que deje, la que me condeno a ser condenada, la que me destinó por siempre al claustro de los brazos de mi segunda pasión.


Que fácil es amar, no te parece? Me parece a la vez que nunca conocemos el amor. Siempre creemos que es el ajeno. Siempre se quiere otro color.  Concluimos que si hubiésemos hecho ese encuentro, si tan solo hubiera escrito esa carta, si le hubiese sonreído ese día, Y si le hubiera aceptado la invitación? y en SIs se nos va la vida, tropezando y clavándonos los cristales, vestigios sublimes del corazón que andamos a cuestas. Uh! a veces tanto que pesa y a veces pluma de vuelo. Quien entiende al corazón sin dueño.


La verdad de todo es QUE EL DOLOR NO EXISTE. Y sí AGUADULCE, NO EXISTE! Me parece totalmente normal que queras inventarla, hasta sano diría yo! Pero eso ha cavado mi tumba. Yo que culpa de tu dolor, acaso vos no t equivocas? Mandaste a q me apresaran. A mí! A tu flor de pluma, al color de tu deseo. Mandaste a esos locos tras de mí, a los gritos desahuciados de tu cordura, creyéndose con la potestad de regalarme el destierro a los brazos de mi amante. No sé porque no me opuse al principio, solo me deje llevar. Me llevaron al estero y se sentaron en la costa a esperar mi ocaso, mis celajes agónicos, mis giros de espuma.


Abrazada al viento pensé en escapar. Pero cómo? Entonces me aferraba a él como esperanza ajena, él me enredaba en su caudal de escarcha haciéndome ceder y lentamente, olvidar. Remontamos en remolino hasta enterrarnos en una nube y hacerla llover a cantaros. La nube, deshecha en nostalgia, nos expulsó estrepitosamente al suelo, envueltos en un trueno con una velocidad atemorizante.


Yo pensaba en el estanque, en la risa de mi madre, en el sonido del arroyo y la mañana, pensaba en las clases de Historia de don Carlitos, en el chucho seco de la vecina que tanta bulla hacia y en algún desinteresado par de ojos cafés, de los cuales me preguntaba, aun estando en esta situación, su paradero. Suspire y cedí completamente, entregándome a sus poderosas corrientes y cayendo aun a más velocidad q antes. - Tienes que aceptarlo - me dijo al fin el viento- No somos mas que dos gotas de llanto en esta canción lluviosa- concluyo cuando finalmente nos sumergimos en las sales de lo que sería mi destierro.


Adonde se fue esa A que me precede? No lo sé. Pero, no me puedo quejar. A veces me reflejo en los ojos de los viajeros y en cambio les regalo un suspiro de espumoso oleaje. Por momentos, me aburro y juego con los bucles de la brisa y su risa ingenua, acompaño a los veleros y platico con las gaviotas o aun mejor! Me pongo a contar todos aquellos sueños arrojados, anhelos, plegarias, lágrimas, en fin todos esos ríos que como siempre terminan aquí. Y muy de vez en cuando me da por volverme niebla y sentarme en una roca a descansar, en medio de un bosque, extrañando la costa blanca de mi exilio.


Tú te quedaras esperando que salpique la negrura de tu abrigo cuando tu otoño marque las dos.